Simpleza: encuentro y despedida
Simpleza
Encuentro y despedida
Capítulo I
3:44 a.m.
El camino que en un principio parecía no tener final alguno, ahora se dividía en dos como la bifurcada lengua de la serpiente; una fuerza externa me obligaba a soltar su cálida mano, temeroso de lo que pasaría le dije: “no te preocupes” ella me miró a los ojos mientras su rostro reflejaba la inocencia de una niña, sonreí para mostrarle que todo estaría bien, ella de igual manera lo hizo, ambos entramos al camino que aquella fuerza nos hizo tomar, cuando se alejó intenté avanzar rápido para verla de regreso, pues esa era la promesa… frente a mí se posó una anciana de apariencia amigable, decentemente se presentó: “algunos me llaman muerte, mucho gusto” escuchar eso hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo, estaba pálido, la anciana tomó mi mano izquierda y dijo: “seré tu guía hasta que estés de nuevo con ella, no te alteres” respirando con algo de esfuerzo respondí: “entonces…vamos” todo lo que sucedía estaba fuera de mi comprensión. De manera simultánea, a ella, un anciano con un aspecto más descuidado, alto con gran joroba, barba abundante y con un rostro que no apetecía mirar, se le presentó: “algunos me llaman vida, mucho gusto” ella completamente asustada intentó correr de regreso, pero no podía moverse, entonces empezó a gritar suplicando ayuda, el viejo la tomó de su brazo derecho y la comenzaba a jalar hacia él, ella no podía revelarse, solo podía gritar, el viejo empezó a caminar con ella mientras tomaba su brazo, a la vez que le decía: “seré tu guía hasta que estes de nuevo con él, no te alteres” ella no comprendía nada, solo suplicaba ayuda… mientras caminaba con la anciana pude escuchar su voz, pude escuchar como suplicaba ayuda, solté la mano de aquella anciana “¿qué le sucede?” pregunté, ella seguía caminando, desconcertado me quedé de pie mirándola con cara de confusión, ella me respondió de manera fría: “cuando termines el camino tú le preguntaras” la única opción que tenía era hacerle caso a esa amigable anciana. “¿Cuánto la quieres?” me decía la anciana, sutilmente respondí: “la quiero tanto que no moriría por ella, por ella yo viviría” la anciana se tomó unos segundos, tal vez para analizar mi respuesta, “eso es lo que harás…” dijo, de nuevo con voz fría, para mi ese comentario fue esperanzador, hasta que la anciana culminó: “…por ella, no con ella” por un momento no sentía nada, más que punzadas en el pecho, no asimilaba lo que estaba ocurriendo, caí de rodillas sobre el camino de tierra empedrada que al principio se veía tan tranquilo, un ambiente gris consumió todo a mi alrededor… lo había perdido todo y poco a poco lo empecé a comprender, lagrimas caían de mis ojos, devastado y entre sollozos pregunté: “¿qué puedo hacer… para que ella esté bien?” su respuesta acabó conmigo: “aléjate de ella, caos, pues eso eres” aquella anciana había hecho un buen trabajo, al fin entendí lo que verdaderamente es morir.
“Déjame despedir”, la anciana se posó de nuevo frente a mí, bastó con pestañear para que ella apareciera en el lugar de la anciana, limpié mi rostro y el de ella, la abracé fuertemente y ella lo hizo de regreso, sin pronunciar palabra alguna besé su frente, miré sus ojos y con voz quebrajosa pude decirle: “prometo vivir por ti” luego de eso ambos ancianos la llevaron con ellos, no sin antes mirarme como si hubiera tomado la mejor decisión.
Capitulo II
Vivir
En mi cabeza resonaba su voz, perdía el sueño por pensar en ella; fue una madrugada que los ancianos volvieron a mí, no volvían para nada bueno- me dije, tenía razón, odié tener razón, la vida y la muerte me buscaron de regreso, solo para enseñarme que ella estaba bien con alguien más, me llevaron a ver un poco de como era su vida ahora que yo estaba fuera de ella, ignoré por completo el hecho de que para ella yo nunca existí, aproveché para verla de nuevo, no importaba con quien estaba, yo prometí vivir por ella y eso haría… aunque alejado de ella, eso haría. Verla sonreír fue para mí una sensación de paz al saber que estaba bien; sacarla de mi mente es imposible, siempre vivirá en mí aunque para ella yo solo sea alguien más del montón, todo lo que con ella pude experimentar quedará para la historia, aquellas tardes disfrutando la manera en que el viento golpeaba nuestras caras, aquellas noches conversando sobre como sería vivir juntos hasta morir de ancianos en nuestra casa tomados de la mano, aquellos momentos en que solo nos acompañábamos mutuamente… no fue necesario que nuestros labios se tocasen, me enamoré perdidamente de ella, me enamoré de tal manera que sacrifiqué una felicidad que nunca volverá, para que ella no pasara momentos malos, jamás diré que me arrepiento, todo lo hice poniéndola antes que cualquier otra cosa; ¿vale la pena vivir?, Aunque muera solo, disfruté verte sonreír, disfruté escuchar tu voz, disfruté ver tus bellos ojos, disfruté todo de ti, aunque lo hice alejado… vivir por ti fue la mejor decisión que tomé, aunque no niego que me hubiese encantado vivir contigo.
Capitulo III
Perdón
Espero nunca leas esto y me olvides por completo, pero si lo haces no te pediré que me entiendas, solo que no me juzgues, pido perdón si te lastimé en algún momento, pido perdón por no ser más claro en lo que te decía, pido perdón por aparecerme en tu vida, pido perdón, por ser lo que soy, pido perdón por hacer lo que hice, pero no me arrepiento, ahora tu eres feliz, brillas como la creación que estás destinada a ser… ten una buena vida, ten experiencias nuevas, muere de anciana en tu casa, tomada de la mano de la persona que elijas para culminar tu vida; yo moriré vacío, no sin antes vivir por ti…
Derechos de autor: Emmanuel R. Pérez
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