Visajes Rotos
Visajes Rotos
En El
Laberinto De La Soledad
Capítulo I
Amaneceres Fríos
…Junto a mí, en un vasto prado amarillo que crece con cada parpadeo, está sentada una silueta, aunque deforme, sin forma… sin color.
Al soñar en este universo, en este plano, despierto de nuevo en uno similar, estoy soñando. Ya he aprendido la rutina, abro los ojos, me lanzo de la cama para hábilmente mojar mi rostro con suficiente agua, tomo una delicada ducha, visto mi cuerpo, pues en este lugar no soy; miro el reflejo en el espejo cuando una sonrisa se marca en él, se distorsiona. Sentado en madera mientras desconocidos comen y beben junto a mí, yo también lo soy. Muevo mi cuerpo regularmente, aunque repita lo mismo, alrededor se escuchan balbuceos de aquellas criaturas que habitan este mundo, lo hacen constantemente, cuando intento mirar sus ojos, ingenuamente pensando que son como yo, veo un rostro deforme que se reorganiza mediante transcurre todo, ellos también repiten un ciclo, su rostro refleja lo que son, pero no son, pues enmascaran su realidad inconforme aprovechando que las criaturas son indiferentes.
Capítulo II
Realidad Vanidosa
Habitado por extraños pasajeros que desconocen de sí mismo, es cuando el vagón que los transporta reduce su velocidad casi explosiva, que hacen el intento de conocerse; seres inconformes que miran, aquellos con suerte, por la ventana de su íntimo vagón, aquellos vagones de otras criaturas, indiferentes del suyo. Las criaturas que no obtienen la suerte de conseguir un vagón con ventana, se rodean por completa oscuridad así tengan una incandescente luz junto a su vagón. Cuando descarrilan unos cuantos vagones, nunca se detiene, constantemente vagones nuevos se alinean; las criaturas no hacen lo que quieren, hacen lo que pueden, siendo cada vagón único y a la vez se parece a algunos vagones que nunca han visitado.
Capítulo III
Inocente Calidez
No he visto acciones más sinceras que las de aquellas criaturas, estas acciones son hechas en un estado de ceguera, a veces cuando se pasa bajo un túnel y todo se oscurece momentáneamente, algo los conecta a otra criatura, sin siquiera haber visitado su vagón; otras veces, otras criaturas, usan cortinas negras para apaciguar la luz que entra por sus ventanas, haciendo todo por propia decisión, esto los saca un poco de la rutina, a aquellas personas con suerte; quienes no gozan de ventanas son criaturas apacibles ante lo que balbucean otros pasajeros, son guiados por el hilo enredado que atraviesa todos los vagones, hilo enredado en el que criaturas se tropiezan al pasar bajo un túnel o al poner sus negras cortinas.
Capítulo IV
Altos Muros Blancos
Las criaturas deben descansar, es en este momento cuando son, su rostro recupera la forma original, su cuerpo deformado se arregla momentáneamente, su realidad pasa a ser menos abrumadora, dejan a un lado las maletas cargadas para retomar la rutina luego de un descanso. Aquellos que han descarrilado su vagón pueden descansar cuando los otros cargan, pues ya no cargan peso externo en ellos; aquellos que descarrilan su vagón escapan a su vez de la rutina exasperante que los obligaba a comportarse como las demás criaturas, ahora sin riel para seguir, sin vagón que haga de peso muerto, sin muertos que hagan peso.
Capítulo V
Dócil Querer
Estoy atrapado en este universo de seres incomprendidos que vulgarmente son llamados “extraños” me encuentro recorriendo los carriles por los que algún día pasé, consumido por la melancolía de lo que fue, retomo historias pasadas para no olvidar las emociones que en su momento sentí. Me diferencio de las criaturas en muchos aspectos, aunque de forma irónica alguna criatura piensa lo mismo; piensan aquellos deformes, que yo lo soy, creen las criaturas que llevo el vagón repleto y me atrasaré en el camino; la realidad es diferente para todos, si tirando lo que algún día se fue y dejándolo abandonado en un lugar al que nunca vas a regresar, te sientes bien, hazlo, criatura incomprendida, yo regreso en el camino para apreciar lo que fui, así cuando regrese habré dejado todo en el lugar donde perteneció, caminando con intención de experimentar cosas distintas a las que ya viví.
Capítulo VI
Nido Perdido
Allá alguna vez anduve, mendigando emociones cálidas y rodeado por deformes criaturas incomprendidas, inocente era yo; amanecí con frio por la partida de mi alma, caminé sin rumbo en busca de una criatura que desconocía. Criaturas perdidas, estancadas y enfrentando la vanidosa realidad, dejaron escapar los momentos pequeños cuando aprendieron a caminar, dejaron de lado el nido como lo hace un ave al volar por primera vez. El sueño acabará pronto, pues es más fugaz de lo que pensé, pronto todo terminará y no podré negarme a ello, abriré mis ojos de nuevo y olvidaré.
Capítulo VII
Allá
No repetiré este sueño, eso lo he aceptado; descarrilado estaba mi vagón, descarrilado estuve, si me preguntan diré que no recuerdo qué soñé, solo así podré seguir con otro, dejando en su lugar lo que fue.
sentado en un tranquilo lugar decidí cerrar los ojos para caminar por última vez y recordar. Un hilo enredaba mi cuerpo… junto a mí, en un vasto prado verde, estaba sentada una criatura, su silueta deforme aparecía en mis sueños, ahora veo que si tenías color…
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🦥🦝