poemas algo originales

 

Gracias por escuchar…

Tú, abriste la puerta, ¿con qué propósito? (si hubo alguno).

Me hablas y llego a sentirme incomodo, no por nuestras conversaciones sino por como expreso mis emociones solo contigo (ella es especial); he llegado a compararlo con lo mismo que siente una mujer (dejando a un lado su apariencia) cuando es acosada por aquellos que son llamados “hombres”, aquellos que son llamados así por tener comportamientos: machistas y misóginos, por ver a una mujer como objeto sexual, como razón para masturbase. Por supuesto  que no sé lo que pasó por mi cabeza al compararme con aquellas mujeres, ellas sienten desagrado, en cambio yo, me siento vulnerable ante ti.

Siento que buscas algo que te hace falta y, lo buscas en mí; cuando hablas conmigo solo me mareas, me das falsas ideas sobre lo que por mi sientes (si es que sientes algo); ya estoy cansado por no entender el amor, aquel que logró entenderlo es hipócrita por no enseñar cómo, pero yo soy un ingenuo por creer que todos aman igual.

Con solo hablarme, así me uses, me enamoras, ¿por qué no eres legible a simple vista? Como lo son los cientos de poemas que llevan tu nombre. He llegado a generalizar mis emociones, creo que no soy el único que sin decir un “¡hola!” y con tan solo mirar, ha llegado a enamorar a una persona; ya dije que ante ti soy vulnerable, es tu cálida voz la que me lleva a serlo, pero me quedo corto al decir solo eso, no es solo tu voz, eres tú, quien me hace vulnerable. ¿Quedaremos como amigos? Quizás por la falta de miedo que posees y por todo el miedo que me genera siquiera hablarte, siento que existe la esperanza de que no sea así.

Cuando te pienso (al despertar y hasta en mis sueños) no tienes defectos, quizá porque hemos hablado muy poco, aunque no importa si los tienes, porque no lograras espantarme tan fácilmente, ni siquiera lo lograras. Estoy loco de ser tu amante, si solo querías un amigo hubieras sido clara, si lo fuiste pido perdón por enamorarme, he pecado al vivir en fantasías, perdóname… nunca antes me habían escuchado.  


Idea: Julián Camacho   

edición: Emmanuel R. Pérez 

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