Los escritos reescritos
cuando
me dices que te olvide
Cuando me dices que te olvide siento como mi pecho clama por
piedad, como un océano de dolor me inunda sin tregua. A mi mente llegan todas
las veces que, entre besos y abrazos, me susurrabas “nunca me abandones”. Ahora
me pides que lo haga, que deje atrás lo que sentí y lo que siento. ¿Con qué
cara pides semejante atrocidad?
El
olvido no es la solución...
Eso creo yo, que he decidido enfrentar tu pérdida no con olvido,
sino con gratitud por los momentos compartidos. Pienso que el olvidar es algo
tan cruel y despiadado, nuestros bellos recuerdos no lo necesitan.
Al final son solo recuerdos. Recuerdos que de a poco se
desvanecen, como lo hacen las estrellas al amanecer; siento que te apagabas
lentamente con el pasar de los días, hasta dejar de sentir lo que alguna vez dijiste
sentir… Por mí.
Pudo ser culpa mía por no ver lo que tus acciones decían. Si guardas
los recuerdos nuestros en el fondo de algún baúl, espero pierdas la llave, así estarás
atada al olvido, mientras yo me resigno a hacerlo.
Si vuelves a querer… No hallaras quien te quiera como lo hice
yo.
¡Oh,
amor mío!
Despojado de una parte de mí, no sales de mi pensamiento. La
maravilla de tu compañía me llenaba de vida, ahora queda su recuerdo, lúgubre, que
me quita lo poco que me queda.
Siento tus promesas deslizarse por mis mejillas, como si de lágrimas
se tratara. Recuerdo como rozabas tus cálidas yemas por mi rostro para
limpiarme de aquellas impurezas.
Cuando te veía sentía todo más vivo. Ahora, ahora te veo y
siento nostalgia. Estoy atrapado en emociones, como si estuviera en un callejón
sin salida, tirado, soy un pájaro herido.
Quería enseñarte qué es ser amada, pero me faltó amor propio;
me siento idiota por creer que: aquellas lágrimas, aquellos "te
quiero", esos abrazos y besos, fueron fingidos. Es lo que marchita los dulces
recuerdos que tengo.
Te veía como la más pura flor cada vez que: dijiste con bella
voz "cuídate", cuando me recibían tus brazos cálidos que calmaron mi
agonía, las veces que bastaba una mirada para que respondieras con una inmensa
sonrisa. ¿Fue todo mentira?, ¿fui yo un becerro que cayó en tus garras?, ¿fui
el ciego que por decisión propia no soltó la venda?
Solo confié, no está mal… ¿cierto?
Ya no estás y los recuerdos causan en mi cierta melancolía;
no es tristeza, no alcancé a conocerte tanto. Conocí solo lo que tu querías
mostrarme, ¿cambiaste de máscara? ¿Cuándo mostraras tu verdadero ser?, no puedo
reconocerte porque nunca te conocí. Dejaste a un lado aquella joven amable y
dulce del principio, ¿acaso descendiste al infierno? Querida con rostro de ángel.
Vivo
Me siento, ¿irreal?,
tal vez sean las pastillas, las he tomado por decenas para acabar con algo tan
sagrado como lo es el regalo divino.
Siento como si miles de agujas traspasar mis manos, las
punzadas son extrañas, pero se siente bien. Mi rostro se encuentra perdiendo su
calor, los parpados están cubriendo mis ojos, saboreo mi descanso mientras
recuerdo todo. ¿Agradezco? Supongo que no está mal hacerlo. Es un éxtasis de
alivio, ¿así será la muerte? ¿acaso estoy vivo?
Un vacío en mi pecho se llena, mientras las punzadas cesan. Estoy
en paz ¿siento que levito?, una fuerte emoción me inunda, ya no está el ¿vacío?...
Soy nuevo en este océano, mi rostro está pálido y el frío recorre todo mi
cuerpo, mis ojos se encuentran descansando. Aunque no vea siento que puedo
percibirlo todo.
Me encuentro lleno, volví en mí, ¿Cuántos minutos u horas han
pasado?, aquello que me hizo regresar fueron punzadas constantes en la cabeza,
me recordó que estoy vivo; ¿acaso he previsualizado lo que todo veremos cuando
nuestros caminos se hallen culminados?
¿Por qué vivo?, lo que experimenté hizo que me preguntara. Los
demás les darán algún sentido a sus vidas de muchas maneras: creencias, deseos
banales como el dinero o la fama. Yo, que estoy sujeto a mi pensamiento, no
busco saberlo todo y menos presumir lo poco que sé, tampoco quiero bienes
materiales o placeres tontos.
No aspiro a “ser alguien”. Habrá algo que sea mi motor, ¿si estoy
acá para sobrellevar la agonía de vivir y mi recompensa será morir?, si es así
soy ambicioso al ser consciente de ello; estoy cansado de vivir en automático,
pero cuando no lo hago mi mente me ahoga en pensamientos y me sumerge en un remolino
de indecisiones.
No estoy muerto por alguna razón, pero eso es justificar mi
existencia, entonces me contradigo. Suponer que amamos la vida es difícil, pero
aseguro que al final la apreciaremos. No me pregunten: ¿qué es la vida?, porque
no sabré responder, puede que sea desastrosa para algunos y preciosa para otros.
Solo puedo asegurarles que nadie quería vivir, pero eso no les impidió aprender
a quererlo.
No quise vivir, no quiero vivir y si aprendo a vivir me odiaré…
porque morir es tan bello.
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🦥🦝