Incompleto

 

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Capítulo I

Largas distancias.

Estoy abierto casi por completo a experimentar aquellas cosas nuevas que por mi camino se crucen. Dije "Casi" porque: habrá algunos momentos en que deba poner mi criterio y mi moral por encima de aquella experiencia. Tengo un deseo de viajar por todo el mundo, no me importa si es en barco, avión, en moto o a pie; no solo quiero viajar como un turista común, quiero ver nuevas culturas, otros estilos de vida, otra gastronomía popular, probar ropa clásica, llevarme algo de cada lugar que anhelo visitar y hacerlo parte de mí. Si tuvieras tres deseos sin un límite establecido ¿qué deseas?. Hace un tiempo estuve intentando responder a esa pregunta, en ese momento no supe que responder. Analizando lo que ocurrió y ha ocurrido en diferentes ocasiones, supongo que tengo una leve dificultad para comunicarme de manera verbal. Apartir de siempre en la casa donde he pasado la mayoría de años iniciales de mi vida. Recibí la educación principal en la casa, allá aprendí a leer, escribir y hablar. Aprendí matemáticas como lo hace un niño con esa edad, unas matemáticas demasiado básicas, suficientes para la escuela. Sumaba y restaba "números pequeños", también los dividia y multiplicaba, limitándome hasta dos cifras. No tengo muy en claro por qué tengo cierta dificultad o más bien un pequeño problema sin solución, al pronunciar palabras como “Drácula, tren, tres o cuatro” aunque pueda decir muy bien otras como “Ferrocarril, perro, barrendero, etc.”

Otras veces, por momentos llego a ser tartamudo. Quizá sea porque esté nervioso mientras hablo; el contexto toma mucho protagonismo en este punto. Yo aún no logro descifrar por completo por qué tartamudeo en ocasiones?. Sospecho de mis pensamientos, siguen teniendo unas diferencias con mi boca y no sincronizan algunas veces. No es comparable con alguna metáfora de liebres y tortugas, porque mi mente no toma descansos entre pensamientos. 

Retomando los deseos, aquello que pediría seria viajar por el mundo y conocerlo en su totalidad en el transcurso de mi vida, pediría estar en ese transcurso con alguna compañía, ojalá una pareja o algún familiar en su defecto; los dos deseos restantes, dejaría que se los diesen a alguien más, aunque con la condición de no poder desear nada que sea tan complejo como para afectar en algo al resto de las personas que acá habitan.

Capítulo II

Lo que se ve a través…

Aquella peculiar forma en que veo las cosas a través de los ojos que poseo, a través de lo que pienso, es una forma que ya normalicé. Socializar por al menos tres años con personas que sobrepasaron mi edad por mucho pudo llegar a “afectar” de alguna manera la forma en cómo lo hacia con las personas que sí tenían mi edad. Los años de colegio no solo enseñan: biología, matemáticas o lengua castellana, también son los años en los que aprendemos a socializar, a tratar con los compañeros, es un “mundo” que a veces llega a ser de jerarquías, donde en su momento no faltan las personas que no tratan con las personas en busca de una amistad, por más espontaneo que parezca el colegio, sino en busca de aceptación, capaces de hacer lo que nunca solo por ser recibidos en “grupos sociales” que conforman niños atrapados en la burbuja de lo “aceptado” de lo “…a la moda del momento” vivir en busca de aceptación es algo que es demasiado estúpido. Comprendí esto cuando gracias al hecho de patinar empecé a tratar con esas personas que yo llamaba mayores, que sí lo eran, pero no lo suficiente; con ellos no se tenía que encajar, no éramos ninguna jerarquía social, somos simples jóvenes que se sentaron a conversar sobre temas al azar y de esa sutil manera pasaban las horas de sus días. Estoy agradecido por completo con ello y con ellos, por más errores que alguno haya tenido, lo que me importa fue lo que pasó cuando yo estuve presente y ellos presentes en mi vida. Tengo un concepto de “amigo” un poco desorganizado, compañeros del colegio con los que solo hablo por mera obligación y porque detesto estar en silencio en aquel salón que quita sueños mientras atrae mis ganas por dormir, los llamo compañeros porque son solo eso, solo están en los momentos que recordaré como “tiempos de escuela/colegio”, pero hay excepciones, están aquellos que han conocido partes de mí que son más íntimas, es una confianza selectiva, comunicar lo que siento nunca ha sido algo que esté en mí y no lo hago con ninguna persona por más que sí haya llegado a un buen nivel de confianza conmigo, aun así decir “amigo” sigue siendo muy complicado, porque vivimos en la sociedad de lo efímero, llamaré “hermano” al que continue mañana…Siempre.

 Capítulo II

Cuando sea recuerdo.

…

 

  

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