Bitácoras

 

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Capítulo 1

Luciérnagas artificiales

 

Día: 02 / “¿para qué un pasaporte?”.

Nadie sabe primeros auxilios y, lo que va a suceder es que él va a morir. Ramón le decían en la escuela y mediante los años se encariñó a su apodo. Estaba arrojado en el suelo, tenía un montón de arañones en su brazo derecho, su brazo dominante. Esa bestia lo hirió, se comió una parte de aquel brazo. Alterado y con las pulsaciones aceleradas, así es como recuerdo haberme sentido, durante el momento en que lo matamos, nosotros tuvimos que abalanzarnos y golpearlo con unos machetes. Su piel era de un tono pálido que dejaba ver unos bultos a través de ella, su apariencia era tal cual una vena, pero su color era negro y para nada seguía siéndolo, ahora por ese conducto no fluye sangre. Ramón lo tenía sobre él, los intentos por librarse no servían, su brazo estaba destruido… lo que está allá con él y parece una bestia, antes fue un hombre. Los golpes que acerté con el filo de mi machete fueron tres y los recibió su espalda, aunque no hice un daño tan exagerado, si tomo el brazo de Ramón como ejemplo. Pablo lo golpeó dos veces más que yo, luego arrojó su machete y comenzó a patear y sacudir muy fuerte al zombi, haciendo que me alejara por miedo a un ataque. Debíamos enfocarnos y decidir, intentar controlar aquella situación era algo inútil: Ramón mirando con horror su brazo casi desmechado producto de aquellas mordidas; la sangre que derramaba era tanta, que, supuse podría desmayarse. ¿Qué hacer con nuestras cartas?, vimos a varias personas transformándose en minutos, quizá muriendo, en tal vez quince minutos será una bestia que muerde a cualquier desgraciado que tenga la mala suerte. Como únicas armas tenemos machetes y alguien debe cortar un brazo (no quiero ser yo), estoy muy acelerado y no sé cuánto tiempo ha pasado; Ramón está despierto, si duerme puede perder la consciencia y no tenemos analgésicos…

 

 

 

 

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