escrito cualquiera
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Capítulo I
Largas distancias.
Estoy abierto casi por completo a experimentar aquellas cosas nuevas que por mi camino se crucen. Casi, porque: habrá algunos momentos en que deba poner mi criterio y mi moral por encima de aquella experiencia. Tengo un deseo de viajar por todo el mundo, no me importa si es en barco, avión, en moto o a pie; no solo quiero viajar como un turista común, quiero ver nuevas culturas, otros estilos de vida, otra gastronomía popular, probar ropa clásica, llevarme algo de cada lugar que anhelo visitar y hacerlo parte de mí. ¿Si tuvieras tres deseos sin un límite establecido qué deseas? Esa pregunta hace un tiempo me la plantearon, en ese momento no supe que responder, analizando lo que ocurrió (no solo esa vez) supongo que tengo una leve dificultad para comunicarme de manera verbal, no solo en el sentido de un pequeño problema sin solución al pronunciar palabras como “Drácula, tren, tres o cuatro” aunque pueda decir muy bien otras como “Ferrocarril, perro, etc.” La dificultad que presumo tener es una de expresión al comunicarme o al hacer ese intento, en mi cabeza por más que las ideas se encuentren estructuradas, cuando hablo ocurre una especie de tartamudeo que cuando quiero corregirlo de inmediato solo lo agrava, haciendo que deba repetir la palabra o frase nuevamente, puede que sea por hablar a la velocidad que van mis pensamientos, por hablar rápido. Retomando los deseos, aquello que pediría seria viajar por el mundo y conocerlo en su totalidad en el transcurso de mi vida, pediría estar en ese transcurso con alguna compañía, ojalá una pareja o algún familiar en su defecto; los dos deseos restantes, dejaría que se los diesen a alguien más, aunque con la condición de no poder desear nada que sea tan complejo como para afectar significativamente al resto de las personas que acá habitan.
Capítulo II
Cuando sea recuerdo.
Amaría tener nietos. Las anécdotas son increíbles y, una que quiero contar es la de nuestro matrimonio. Me gustaría contarles mi historia a mis nietos, así puedo creer que seré recordado luego de morir. Amaría plasmar miles de fotografías. Escribir me gusta, coloca mi mente en un estado de “absoluto”, absoluta entrega a mi idea para desarrollarla escribiendo. Soy de escribir en tiempos irregulares, suele depender de mi estado de ánimo, si estoy aburrido, cansado… bien. Siempre tengo ideas (espero seguir teniendo) y por más estúpidas que lleguen a ser, siempre tengo algo en la cabeza.
No quiero ser famoso, ni tener un impacto considerable en la comunidad, nada de eso. Quiero ser un recuerdo en la mente de unos pocos, no hay ninguna validación o anhelo externo detrás (que yo sepa), solo me encantaría se recordado por lo que fui y por la manera en que pasé mi vida; quiero narrar tantas vivencias y plasmarlas en un libro. Es un sueño que quiero cumplir. El deseo de hacer de esta vida una historia, como las que escribo, me maravilla y, aunque cierto que mantengo pensando en el final de la obra, llegué a pensar en el final porque ya me imaginé el tramo.
Quisiera tener hijos, nietos; que mis nietos tengan hijos y que los nietos de mis hijos también. No quiero que esta historia sea narrada en solitario, ¿puedes ayudarme?; quizá, tú y yo juntos… o yo solo.
Anhelar ser recordado, no es más que pedirle tiempo a la muerte, horas extras a la vida. Van a olvidar mi cuerpo, olvidaran los detalles y pliegues de mi piel; mi mente beberá de la taza del reposo y descansará. Luego de muerto no seré algo más que alimento para esos insectos, bichos. Pero también seré el alimento de la falsa empatía de múltiples parásitos que bebieron de la taza de mi vida. No me recuerden y tampoco me prometan nada, déjenme estar en lo pacifico que es el final.
Capitulo III
Nombre
Hay mucho ruido. Estoy cansado del bullicio que aquí abunda y también de lo que a veces observo. Las visiones realistas únicamente muestran cosas que no son; es todo tan posible que las ansias se transmiten allá también.
Estoy preocupado de lo que puedo llegar a pensar, no hay manejo. Se me hace muy confuso, las tinieblas están por doquier, estoy en medio; posibilidades de lo que no es ocurren. Busco callar ese abrumador ruido, pero también lo escucho afuera. Ya no hay algo útil. Siento una leve paranoia, los lugares las cosas y las situaciones y prácticamente todo: me siguen. Estoy preocupado porque sé que no es verdad y, aun así, pasa. Malditos sonidos casi escandalosos he incansables, no traen con ellos más que fichas muy pesadas de un posible juego, que en ocasiones es jugado tal cual. Es difícil concluir el por qué de estos acontecimientos diarios, pero tampoco lo quiero averiguar.
Me gusta dormir, es donde sí quiero estar consciente...(Lo continuo después de bastante tiempo, esta es la madrugada del 07/12/25) Cuando sueño es que tengo esa plenitud, tan fugaz como cada instancia de la vida. Consciente o inconscientemente. Recuerdo la sensación que no pocas veces me condujo por los estremecedores senderos del inconsciente, la mente y las representaciones oníricas. Representaciones que muestran, a mi parecer, lo verdadero, la esencia del ser: nuestras vírgenes percepciones de la realidad. (Intactas de toda alteración fruto de la mente). Los pasillos abstractos de mi mente, porque únicamente puedo hablar de mi mente. He caído en cuenta de que todo lo aquí escrito es nada más que mi interpretación de las interpretaciones mismas hechas por mi y nada más por mí... Pues, ¿Quién es el es vive? Abandonando esta exageración de mis interrupciones, no tengo nada más importante que mencionar aquello de los pasillos mentales. Imagino una estructura abstracta, adecuada con decoraciones atípicas, sombras que desvanecen lo que parece ser cuadros con pinturas multiformes, imágenes que son todo y nada en un instante, y otro y otro también. La experimentación de lo terminable; eso que apenas empieza ya está anunciando que perecerá, al igual que todas las cosas que sean, en la eternidad inalterable del pasado, lo que ya ha sido y no más será.
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🦥🦝